Su uso se ha descontinuado en los últimos años, debido a que se ha descubierto que son generadores de algas y su vida útil se acorta. No soportan las variaciones de temperatura y pueden sufrir fracturas o quiebres.
Son bastante resistentes a altos contenidos de tóxicos y contaminantes que poseen las aguas residuales. Deben tener un recubrimiento con pintura especial y así evitar o disminuir la oxidación.